La poesía se escribe para los demás,y si alguien me dice que gusta de lo que escribo, uno encuentra la satisfacción de descubrir que la poesía se realiza, que hay alguien a quien le sirvió para vencer un momento de soledad, o una angustia o un pesar por los contagios de los pesares del poeta, por sentir alivio de que el sufrimiento no es nada mas de uno;en fin, esa es la alegría de la poesía.

La poesía es un destino.



La poesía es un arma cargada de futuro (Cantos íberos)



La poesía es el diálogo del hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo fuera del tiempo, labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo de que el poeta dispone.



La poesía, principio y fin de todo, es indefinible. Si se pudiera definir, su definidor sería el dueño de su secreto, el dueño de ella, el verdadero, el único dios posible. Y el secreto de la poesía no lo ha sabido, no lo sabe, no lo sabrá nunca nadie, ni la poesía admite dios, es Diosa única sin dios.

    Por fortuna, para dios y para los poetas.




Mira, la verdadera poesía no dice nada, solo marca las posibilidades. Abre todas las puertas. Puedes atravesar cualquiera que te convenga (...)  y es por eso que la poesía me atrae tanto, porque es tan eterna. En tanto haya personas, ellas pueden recordar las palabras y las combinaciones de las palabras. Nada más puede sobrevivir a un holocausto, excepto la poesía y las canciones. Nadie puede recordar una novela entera. Nadie puede describir una película, una escultura, un cuadro; pero en tanto haya seres humanos, las canciones y la poesía pueden continuar.

    Si mi poesía trata de lograr algo, es liberar a las personas de las formas limitadas en que ven y sienten.


La poesía es la defensa de la vida. El arte de la materialización del espíritu.

    La poesía constituye una actividad del espíritu que se basta a sí misma y en sí misma reconoce su validez. Pero esa autonomía no significa que su punto de partida sea ajeno a la realidad, como si se tratara de una antirrealidad; por el contrario, su único arranque, su fundamento inicial, son la vida y sus alrededores.

    La poesía toma vida del habla y a la vez presta vida al habla, es la imagen perfecta de nuestro discernimiento y de nuestra personalidad.

    La poesía profundiza en el misterio del hombre y contribuye a integrarlo plenamente.



El poeta busca ese nexo entre la realidad y las palabras que parecen trocarse en seres y hablar por si mismas.



El poeta se propone expresar cierto misterio único en el misterio del mundo.



La poesía es un posible consuelo en la amarga condición humana. En un poema soplan muchos vientos a la vez.



La poesía transforma el lenguaje para que éste logre reflejar no sólo el eterno mundo que nos lleva en una deriva de astros y según un ritmo misterioso, sino también lo irracional del inconsciente y lo inefable, o lo que parece inefable de los símbolos eternos.



La poesía tiene en la metáfora el medio de referirse a realidades espirituales inexpresables de otro modo.



El poema no viene sólo en su argumento, sino en cada una de sus frases, palabras y rimas.



El arte no es ua obligación, sino un placentero capricho: ninguna necesidad externa a la obra artística nos fuerza a ir a ella. Ninguna ley de orden público nos impone la tarea de leer versos, ver cuadors, oir música o ir al teatro. Tampoco nos lleva a ello ninguna urgencia vital, como nos unce al trabajo el hambre. Si, pues, el arte no puede vivir apoyándose en una necesida externa a él, tebdrá que justificarse a sí mismo y por sí mismo. Esta justificación no puede ser más que una: causar placer. Y cada arte, para existir con plenitud, para ser un arte diferente de los demás, tiene que asegurar un placer que solo él puede dar. De esta suerte adquiere cada una de las artes interna justificación, haciéndose necesario, imprescindible para engendrar un determinado placer.



Los métodos para comprender, gustar y juzgar un poema, son legítimos si antes se cumple con dos condiciones: la primera es la impresión que sentimos al leer un poema (la palabra impresión no es muy exacta, y goza de mala fama pero todas las otras ofrecen los mismos inconvenientes: sentimiento, sensación, placer, gusto, sorpresa o sus contrarios equivalentes: disgusto, tristeza, pavor, melancolía); la segunda es aquello que pensamos al sentir lo que sentimos. O sea: la comprensión de la poesía se funda en el sentimiento, la impresión y la reflexión. La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. El poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondecias, ecos de la armonía universal.



L
a poesía ilumina no poco de aquella oculta profundidad escencial de nuestra existencia (de ahí su verdad), y la ilumina directamente por la plasmación (de ahí su belleza). La verdadera poesía no es veraz en el sentido intelectual, ni es bella en el sentido artesanía, sino por el hecho de plasmar bellamente es también una manera de apoderarse de la verdad. En razón de su verdad la poesía es necesaria; en razón de su belleza es beatificante.



E
l poeta es el hombre que conoce la vida oculta de las cosas, el movimiento recóndito que, superando las resistencias naturales, anhela expresarse. El poeta, recordemos los versos de Baudelaire, es el hombre que:

comprende sin esfuerzo y sin dudas
el misterioso idioma de las flores
y de las cosas mudas.



La  palabra poesía tiene numerosas acepciones, y expresa en general la causa que hace que una cosa sea la que quiera, pase del no ser al ser, de suerte que todas las obras de todas las artes son poesía, y que todos los artistas y los obreros son poetas.



Poeta es quien con el corazón las voces interpreta.



Así como no hay amor feliz, no hay una obra de arte feliz. Es más fácil trabajar con el dolor, con la miseria, con el vicio y con el crimen, que con todas las virtudes teologales. Es imposible. Digan lo que digan, es fácil escribir en el infierno. Lo que ya es más difícil es escribir en el purgatorio, e imposible escribir en el paraíso.



El poeta sólo da testimonio de lo que sobra y falta en el hombre, y esto es lo que permite a la literatura sobrevivir a su época. El descubrimiento científico muere con su época. La obra artísitca empieza a vivir con su época. El lector de poemas suele creer que todo lo que dice el poeta tiene que ver con la persona del poeta, y no es así. Tiene que ver más frecuentemente con la persona del lector.



La poesía es un resultado de una serie de interrogantes que te planteas día con día, mes con mes, año con año.



Leer de muchos modos, renunciando a las recetas, pero aprovechando los ojos que dan los métodos conocidos (y otros que se pudieran inventar) puede ser otro método: el de leer por gusto. ¿Cómo leer poesía? Embarcándose.



¿Qué es pues, la poesía? Bien sabio el que lo diga. ¿Qué es el alma? Se pueden comprobar en el hombre todas las manifestaciones de la vida y analizarlas y describirlas; se puede incluso analizar un poema, estudiar su vocabulario, su ritmo, su rima, su armonía. Todo esto es a la poesía lo que un corazón es al alma. Una manifestación exterior, no una explicación, y menos una definición. Si yo quisiera aproximar una definición de la poesía, la buscaría mejor en sus efectos. Cuando un poema, o simplemente un verso provoca en el lector una suerte de choque, lo lleva hacia adentro de si mismo, lo arroja hacia el sueño, o al contrario, hacia la confrontación con el ser y el destino, puede reconocerse el éxito poético.